En el artículo anterior, titulado "El ladrón más grande del mundo", Louis Even denunciaba el sistema financiero actual, que crea dinero en forma de deuda. El Sr. Even concluye su artículo así: "Es imposible medir todo el daño que este ladrón ha causado a la humanidad. ¿Cuántas guerras han provocado para seguir torturando a la humanidad?" Hay leyes para detener a los "pequeños" ladrones, los que roban cientos o miles de dólares, pero no hay leyes para los que roban a la población miles de millones de dólares, apoderándose del crédito de la nación y luego prestándolo en forma de deuda; ¡no sólo no se les detiene, sino que incluso están protegidos por la ley, ya que su sistema de creación de dinero-deuda está legalizado por el gobierno de la nación!
En un discurso que pronunció el 15 de noviembre de 2019 ante los participantes en el XX Congreso Mundial de la Asociación Internacional de Derecho Penal, reunidos en el Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa Francisco hizo eco del pensamiento de Louis Even, lamentando "la escasa o nula atención que reciben los delitos de los más poderosos," llegando a comparar el sistema financiero mundial con el crimen organizado, añadiendo que tiene "más poder que los propios Estados". He aquí algunos extractos del discurso del Santo Padre:
"Hoy en día, algunos sectores económicos ejercen más poder que los propios Estados: una realidad que se hace todavía más evidente en tiempos de globalización del capital especulativo. El principio de maximización del beneficio, aislado de cualquier otra consideración, conduce a un modelo de exclusión – ¡automático, eh! – pernicioso para quienes sufren sus costos sociales y económicos en el presente, al tiempo que condena a las generaciones futuras a pagar sus costos ambientales.
Lo primero que los juristas deberían preguntarse hoy es qué pueden hacer con el propio saber para contrarrestar este fenómeno, que pone en peligro las instituciones democráticas y el desarrollo mismo de la humanidad […]
Una de las omisiones frecuentes del derecho penal, consecuencia de la selectividad sancionadora, es la escasa o nula atención que reciben los delitos de los más poderosos, en particular la macro-delincuencia de las empresas. No exagero con estas palabras. Aprecio que vuestro congreso haya tenido en cuenta esta cuestión […]
El capital financiero mundial está en el origen de graves delitos no sólo contra la propiedad, sino también contra las personas y el medio ambiente. Se trata de delincuencia organizada responsable, entre otras cosas, del sobreendeudamiento de los Estados y del saqueo de los recursos naturales de nuestro planeta […]
El derecho penal no puede permanecer ajeno a conductas en las que, aprovechándose de situaciones asimétricas, se explota una posición dominante en detrimento del bienestar colectivo […] Se trata de delitos que tienen la gravedad de crímenes de lesa humanidad, cuando conducen al hambre, a la miseria, a la migración forzada y a la muerte por enfermedades evitables, al desastre ambiental y al etnocidio de los pueblos indígenas." – Papa Francisco
Esta creación de dinero en forma de deuda por parte de banqueros privados, cuando el dinero debería ser creado sin deuda por una organización al servicio de la sociedad, es la mayor estafa de todos los tiempos. Dado que la mayoría de los problemas actuales de la sociedad se deben a la falta de dinero, se puede afirmar que mientras continúe esta estafa y los banqueros sigan endeudando a gobiernos y particulares de todo el planeta, no se podrá resolver ningún otro problema. Esto me trae a la memoria las palabras de William Jennings Bryan, candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos de América en 1896:
"Decimos en nuestro plan electoral que creemos que el derecho de emitir dinero es función del gobierno. Creemos eso. Quienes se oponen a ello nos dicen que la emisión del dinero es función del banco y que el gobierno debe salirse del negocio bancario. Yo les digo que la emisión del dinero es función del gobierno y que son los bancos los que deben salirse del negocio del gobierno […] Cuando hayamos restaurado el dinero en la Constitución, todas las otras reformas necesarias son posibles, pero mientras esto no se haga, ninguna otra reforma puede llevarse a cabo."
Esto es similar a lo que el Papa Francisco escribió en 2013 en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), en el párrafo 202: "Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad[173], no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema."
Esto es lo que intenta la revista San Miguel, dando a conocer la maravillosa solución de la Democracia Económica, que resolvería de una vez por todas el problema del dinero que se interpone en el camino de cualquier otra reforma."



