Nada puede separar a los que Dios ha unido. Y a los que se mantienen unidos a Él, Él los mantiene unidos entre sí.

Cuando los dos sean uno… [1]

El ser humano es pues una combinación armoniosa de materia y espíritu. En el hombre recién creado se enlazaban armoniosamente lo animal y lo angélico, lo instintivo y lo intelectual.

Más aún, el hombre es, entre todas las creaturas, no solamente la única creatura que participa de todos los ordenes creados, desde lo mineral hasta lo angélico, sino la que más participa de la imagen y semejanza divina, de modo que, en él como lo figuró Miguel Ángel en el fresco de la Capilla Sixtina, parecen tocarse también lo humano y lo divino,

De ese designio creador proviene la dignidad del hombre. Y de ahí deriva la diferencia de la sexualidad humana de toda otra sexualidad puramente animal. Es por el matrimonio del hombre y la mujer que se perpetuaría la estirpe de los adoradores de Dios. Por la generación carnal se comunica una imagen y semejanza espiritual.

Adán, creado primero, vivía entre los animales y les puso nombre. Es decir, tenía de común con ellos el elemento animal de su naturaleza, el cual le daba (y le sigue dando) la posibilidad de comunicarse con ellos, entenderlos, amaestrarlos, domarlos, domesticarlos, gozar de la compañía de algunos. Pero Adán no encontraba entre ellos una ayuda adecuada, es decir semejante a él en cuanto ser humano espiritual, capaz de relacionamiento interpersonal. No encontraba entre ellos otra persona humana como él. Para hacerle compañía espiritual fue creada otra persona humana : la mujer.

La preeminencia del factor personal, interpersonal, espiritual, en la mujer se expresa en el relato bíblico en primer lugar por esta finalidad de su creación. Ella es creada para ser la compañera espiritual del varón ; para entablar el diálogo espiritual y libre, con un ser que ya tenía una capacidad de comunicación animal con los animales, pero una capacidad insatisfecha de relacionamiento humano, espiritual, interpersonal.

Quizás para subrayar que lo más propio de Eva está en el ámbito espiritual, el relato de los orígenes relativiza en ella el elemento corpóreo : Dios no le hace un cuerpo propio, aparte, creado de la misma manera que antes había plasmado el cuerpo del varón. Usa el cuerpo del varón como principio creador del cuerpo de la mujer. La materialidad de su cuerpo es tomada del cuerpo del varón. Y también su nombre es tomado del nombre del varón. "Será llamada varona (isháh) porque del varón (ish) fue tomada". El varón la reconoce y la recupera. Ella se reencuentra en él como en su origen y su contexto de pertenencia : del varón fue tomada...

Hay que notar también que según el texto bíblico ella no proviene del cuerpo del varón por generación sino como por partición. Varón y mujer comparten ; son copartícipes de una sola carne, un solo cuerpo. Él reconoce en ella la parte que le faltaba y sin la que estaba incompleto. Y ella reconoce en él a aquél de quien proviene y a quien desde siempre pertenecía, sin el cual estaba como perdida e incompleta también.

Más : entre todas las creaturas materiales o visibles, sólo el ser humano fue creado a imagen y semejanza visible de Dios. Es el único ser del mundo visible que espeja mejor la espiritualidad del Creador y que puede entrar en diálogo espiritual con Él. El único ser visible capaz de adorarlo.

La naturaleza humana herida por el pecado original

Veremos inmediatamente, cómo, por el pecado original esta feliz dispensación ´del principio´ se corrompe y el varón [el todo] intenta recuperar totalitariamente a su parte y la mujer [la parte] tiende a querer comportarse como si fuera el todo. El relato bíblico de la creación de Eva muestra ambas relaciones en la perspectiva del designio divino del principio, destinado a la unión feliz de ambos esposos por una relación de auténtica entrega. Y luego muestra cómo el pecado original va a alterar las relaciones haciéndolas posesivas en vez de generosas ; divisoras en vez de unitivas.

Importante : 1) según la visión católica, la naturaleza humana es buena por ser creada por Dios, pero ha sido herida por el pecado original y necesita ser sanada por la gracia. 2) Según la visión protestante, el pecado original corrompió totalmente la naturaleza, de modo que de ella no puede venir nada bueno sino solamente pecado. ´Es inevitable pecar, pero que no se sepa´. Frente a este pesimismo, 3) la visión freudiana y del psicologismo considera que la naturaleza del hombre es buena y uno se debe abandonar a la guía de sus impulsos. ´No te reprimas, realízate, haz lo que te venga en gana, al nene no lo corrijas´.

El pecado original hirió al varón y a la mujer de diversa manera

El pecado original no hirió de la misma manera al varón que a la mujer. Habiéndolos herido a ambos, los hirió de manera disimétrica, a cada cual a su modo. Varón y mujer serán afectados por las mismas concupiscencias e incurrirán en los mismos vicios capitales, pero de manera diversa. Ambos padecen de gula, pero la gula del varón está más cerca de la voracidad animal, mientras que la gula de la mujer es más refinada, se inclina a las golosinas, los dulces y las exquisiteces. Ambos padecerán la lujuria, pero el varón regresará hacia la instintividad animal y la posesividad física, mientras la mujer tenderá a la posesión afectiva y la dominación espiritual del alma del varón.

Ambos padecen la ira, pero el varón tiende a manifestar y descargar su cólera en forma corporal, física. A su ira la podríamos llamar ira caliente ; mientras que la mujer tiende a descargar la suya más bien verbalmente, mediante la palabra hiriente, el agravio, la maledicencia y el maleficio : hiriendo con la lengua o dañando indirecta y astutamente. A la suya, aunque sea tremenda, podemos calificarla de ira fría. La del varón es ira regresivamente animal, instintiva. La de la mujer es una furia más angélica, pero de un angelismo malvado, es más demoníaca, medita más el daño que quiere hacer. Pensemos en la Ira de Aquiles que canta Homero en la Ilíada y en la ira de Medea en la tragedia de Eurípides.

Ella va al juez con un ojo morado, pero no hay grabación de lo que ella le dijo antes a él. Si riñen dos varones es posible que corra sangre y hasta que uno quede muerto. Entre mujeres el terreno principal de la querella es el verbal y si llegan a las manos, lo que procuran más bien es afear a la otra, desgreñándola y arañándole el rostro.

En el varón se desordenan más los instintos animales

Y en la mujer más los deseos espirituales

Por eso se ha dicho que el pecado dominante del varón es la lujuria y el pecado dominante de la mujer es la avaricia, la ambición.

En él predominan los instintos sobre la razón, se desordena por perder el gobierno de sus apetitos instintivos y tiende a achancharse, y a veces es un verdadero "puerco". Por ejemplo, vemos cómo el varón suele comer y beber en exceso, aunque le haga daño y ese descontrol suele irse agravando con los años.

A la mujer le pasa lo contrario, tiende a subirse a lo angélico e incluso a "usurpar lo divino". Ella se inclina al ejercicio ilegal de la divinidad, y a la usurpación de la divina providencia. Y no por mal, ella quiere el bien, pero quiere hacerlo a su manera. Y quiere ser ella quien diga lo que es bueno y lo que es malo, ¡también para vos ! Pero por ese camino de sus propias buenas intenciones, es por donde la mujer se hace dominadora.

El varón se hace lujurioso, es incapaz de morir a su pasión sexual por amor a su esposa cuando en realidad lo que le haría feliz a ella sería que él muriera un poco a su pasión… Las pasiones matan el amor. La lujuria del varón asquea a la mujer y la dominación de la mujer harta al hombre. Y en consecuencia se hace imposible también la felicidad que Dios ha destinado para el hombre en la amistad matrimonial.

Resumiendo : el principal obstáculo para que se entiendan el varón y la mujer en el noviazgo y en el matrimonio consiste en que el pecado original los hirió de manera disimétrica. No produjo lo mismo en el varón que en la mujer.

Estos mismos hechos los expresa el relato del origen en su lenguaje simbólico ¿Por qué Satanás la tentó a Eva y no a Adán ? La tentó a Eva con querer tener la ciencia del bien y del mal y con querer ser como Dios, porque ella es la que podía entrar más fácilmente en esa tentación del ejercicio ilegal de la divinidad y la usurpación de la divina Providencia. En ella lo que tiende a desordenarse es el polo espiritual. ¿Y qué pasó cuando Eva fue como Dios ? ¡No fue corriendo a comunicarle su conocimiento y poderes a su esposo ! Fue y le dio de comer. Atendió a su corporeidad. ¿Lo convirtió en el primer mantenido ? ¿Sugiere el relato que descuidó la espiritualidad de Adán, para la que había sido llamada a ser compañía del varón, por atender a su instintividad, sumergiéndolo más en ella ? ¿Sugiere que quiso tomar el dominio y el gobierno del varón ? ¿Nacía así ese indiscreto amor tan femenino, que domina a los que ama convirtiéndolos en mantenidos o de dominados a base de atenciones ? Ese parece ser el tipo de manipulación en que descuella nuestra civilización, que no es tanto'machista´, sino que está más bien bajo el signo de Eva, y efectivamente reduce al varón a macho y así somete al hombre para desactivarlo como líder espiritual digno de ser obedecido.

La sanación de las heridas del pecado por la gracia de cristo

Las heridas del pecado original deben ser sanadas. Y es ésa la sanación que Jesús trae al mundo y es eso lo que está impidiendo la acedia de nuestros gobernantes y de los poderosos de este mundo y de Satanás el príncipe de las tinieblas. 

Por eso vemos la ruina matrimonial que cunde cada vez más, la incapacidad de nuestros jóvenes que están engañados por todos los espectáculos y la industria del espectáculo, por la telenovela y por lo demás, para comprender cuál es el camino de la verdadera felicidad : el de la amistad entre el Varón y Mujer. Eso es "Acedia del Mundo". Acedia contra la verdadera felicidad del varón y la mujer, que Dios planeó desde el Principio. 

Porque Dios quiso que fueran felices en esa amistad, pero el Mundo se lo impide a los dos. A ella la mete cada vez más en la dominación por el feminismo, y a él lo achancha cada vez más y lo hunde en la lujuria proponiéndole el espectáculo de la mujer objeto. Esta es la hora de la Acedia conyugal en el Mundo, es muy concreta, muy real y muy destructora de la verdad y la felicidad esponsal y familiar.

El remedio cristiano lo propone Pablo en la carta a los Efesios : ¿al varón que le dice ? "Tenéis que amar a tu mujer como Jesús a la Iglesia, es decir, morir por ella." ¿Eres capaz de morir por tu mujer ? ¿Eres capaz de morir por lo menos a tus instintos y a tu pasión ? Tienes que mortificar tu pasión para alcanzar la castidad. "Padre, ¡qué está diciendo ! ¡pero si eso es imposible !". Esto no lo dice nadie en el mundo de hoy, pero es lo que hay que decir porque esta es la verdad. Y los que dicen que la castidad para el varón es imposible mienten o se engañan. 

Y a la mujer ¿qué le dice Pablo en la carta a los Efesios ? Tienes que obedecer a tu esposo (que es peor que morir). Y en eso consiste la restauración maravillosa de la herida del pecado original en él y en ella. El varón aprende a morir por su esposa, la ama como Cristo a la Iglesia y es capaz de ofrendar y descubrir que, muriendo a su pasión, encuentra una felicidad mayor que es la felicidad humana, porque la otra lo baja a lo instintivo. Y ella aprende a obedecer y se salva de su afán de dominación. Se restablece la salud primitiva en cada uno de ellos. El hombre adquiere el dominio de sus pasiones, la mujer se baja de su ambición angélica excesiva y los dos se encuentran como Cristo y la Iglesia en la verdadera caridad.

¿Pero entonces la felicidad humana excluye el elemento físico, corporal ? No, supone necesariamente como expresión del amor. Pero para expresarlo también lo sacrifica. El amor necesita sanar mediante la gracia sacramental la naturaleza herida, porque debido a ella, la sexualidad tiende a deshumanizarlos, a pesar de la mejor buena voluntad y hasta a pesar de llevar una vida de sacramentos y piedad. La castidad es aquella virtud que devuelve a la persona la integridad perdida por el pecado original e integra su sexualidad en la persona (CIC Nº 2337 ss.).

"El'ser dos en una sola carne', nos parece el distintivo y la característica de la santidad conyugal. Y es su modo concreto, el instrumento y camino. 

Amor es lo mismo que donación, es decir, darse. En eso, se parece al fuego, como descubrieron los más insignes pœtas y no se cansan de recordarnos, cada verano, los compositores de música pop. Si se canaliza, da calor y vida ; si no, lo destruye todo. El corazón humano está diseñado para darse. Si se da a los demás, es creativo y fecundo. Pero amarse a sí mismo es el camino más corto para la autodestrucción.

El matrimonio-pantufla es, en muchos casos, consecuencia de haber querido prolongar el flechazo durante toda la relación. Quienes creían amarse apasionadamente, sólo porque estaban bajo los efectos de la imbecilidad transitoria, ahora se tienen manía o se soportan con resignación. Hacen vida de tren. Cohabitan juntos, pero como las vías del tren : paralelas, sin tocarse. Bajo el mismo techo, pero ignorándose, cada uno inmerso en su trabajo, volcado en sus sólo gustos y aficiones, unidos sólo por el finísimo hilo de los monosílabos...

¿Qué es el Matrimonio ?

Comencemos por exponer lo que no es matrimonio. No es ninguna de estas cinco cosas :

• una costumbre, • un mal menor, • un pasatiempo, o consuelo sexual, • una obra de caridad, • un melón.

¿Por qué a pesar de los ataques y el descrédito que ha sufrido el matrimonio, de las crisis, de las rupturas, de los celos, de los cuernos ? ¿Por qué el hombre busca a la mujer y une su vida a la de ella y promete quererla ? ¿Quién le obliga ? ¿Por qué no ha dejado de haber matrimonios en todas las latitudes geográficas y en todos los períodos de la Historia, por difíciles u oscuros que fueran ? ¿Por qué nunca, en ninguna civilización, ha sido bueno que el hombre esté solo ? ¿Por qué varón y hembra han dejado a sus familias y han formado otra nueva, y se han hecho una sola carne ? Y no porque lo diga un tipo con alzacuellos y casulla.

La respuesta parece obvia : se trata de algo natural. Y lo natural corre el peligro de considerarse vulgar.

Más exactamente, el matrimonio es el estado natural del hombre. Digamos que éste ha nacido incompleto y no llega a la plenitud hasta que no se une a la mujer. Ahí es donde se encuentra como pez en el agua.


[1]Horizonte del tiempo y la eternidad, de la materia y el espíritu, de lo animal y lo angélico. Bojorge Horacio, presbítero, La Casa sobre la Roca, pag.122