Libre frente a los poderes del mundo
En el corazón de la Iglesia
Frente a la crisis económica, el cristiano da una "solicitación provocadora", por su "testimonio vivido de fidelidad al Señor Jesús, de pobreza y despego, de libertad frente a los poderes de esta gente", declara el cardenal Calcagno.
Para la 15° congregación general del sínodo, el 17 de octubre de 2012 por la mañana, dos Padres sinodales se preocuparon de la crisis económica: Mons. Mathieu Madega Lebouakehan, obispo de puerto-Gentil en Gabón, y el cardenal Calcagno, presidente de la administración del patrimonio de la Sede Apostólica.
Frente al "tsunami de la crisis financiera", la Iglesia debe "ser capaz de descubrir un modo de enfrentarse con el problema de la economía que sea respetuoso de la "ecología del hombre", declaró el cardenal. ¿Cómo proceder? Por una "solicitación indudablemente provocadora", respondió el cardenal: en efecto, la Iglesia es llamada a un "testimonio vivido de fidelidad al Señor Jesús, de pobreza y despego, de libertad frente a los poderes de este mundo".
Este testimonio del cristiano debe ilustrar "un camino de Salvación", con el fin de dar confianza a "quienquiera está en busca de un sentido para su propia vida o está angustiado por las dificultades del tiempo presente", prosiguió.
Pero para esto hará falta también una entrega en cuestión de "algunos de nuestros estilos de vida eclesiástica", añadió.
Esta actitud pertenece por parte a las antipodas de una cierta mentalidad actual, "hedonista y consumista", que dio la "primera práctica al dinero", apuntando a cristianos, ellos también "contaminados por la sed execrable de la riqueza", denunció también el cardenal.
Para la Iglesia, recordó, la economía se sitúa "dentro del marco más vasto de los derechos humanos y de los pueblos, y de la entrega universal de los bienes".
Una estructura eclesiástica específica
Para Mons. Lebouakehan, la crisis económica actual es un "kairos de la nueva evangelización".
En el número 51 del Instrumentum Laboris se encuentran los que llamamos los cinco escenarios: 1. el escenario cultural; 2. el escenario social; 3. el escenario económico; 4. el escenario político; 5. el escenario religioso. Si, ante estos escenarios, una muchedumbre miserable tuviera que elegir uno, elegiría en primer lugar el escenario económico para satisfacer sus necesidades vitales, según la famosa frase: primum vivere deinde philosophari y podemos, mutatis mutandis, añadir: primum vivere deinde evangelizzari.
La evangelización - que tiene como finalidad hacer santos, santificando el Nombre de Dios Padre, acogiendo su Reino, cumpliendo su Voluntad (cfr. Pater Noster) - con frecuencia se ve obstaculizada por las necesidades vitales que llamamos economía o pan. Se constata desde el pecado original (Gn 3,1-24) hasta los siete primeros diáconos (Hch 6, 1), sin olvidar otros hechos de la historia actual y pasada: la economía está presente en todas las actividades humanas.
Para nosotros, la crisis económica es para la Iglesia un kairos de la nueva evangelización.
Por tanto proponemos - tal como la Pontificia Academia para el escenario político y diplomático - la creación de una Estructura para el escenario de la economía o finanzas. Estructura basada en experiencias eclesiales: el monaquismo, las comunidades religiosas, las prelaturas, los movimientos eclesiales, los Focolares con la economía de comunión,
Los Pelegrinos de San Miguel y el Instituto Louis Even con el Crédito social: un sistema financiero eximido de deudas al servicio del hombre
Esta Estructura inspirada por el Espíritu Santo ayudará a la Iglesia y a toda la humanidad. No me des pobreza ni riqueza, asígname mi ración de pan; pues, si estoy saciado, podría renegar de ti y decir:'¿Quién es el Señor?', y si estoy necesitado podría robar y ofender el nombre de mi Dios" (Pr 30, 8b-9).
S. E. R. Mons. François LAPIERRE, P.M.E., Obispo de Saint-Hyacinthe, Canadá, donde se encuentra nuestra Misión, pronunció el siguiente mensaje:
El no 130 del Instrumentum Laboris afirma que "la doctrina social de la Iglesia es anuncio y testimonio de la fe. Es instrumento y fuente imprescindible para educarse en ella".
El Instrumentum Laboris es, por un lado muy rico, pero por otro más bien débil a la hora de tratar la relación entre la nueva evangelización y la doctrina social de la Iglesia. El íntimo vínculo que existe entre el anuncio del Evangelio y el servicio de la Justicia y la Paz me parece que no está suficientemente desarrollado.
Esta situación tiene el riesgo de mostrar la nueva evangelización como una respuesta a los problemas internos de la Iglesia y no suficientemente como una contribución única al desarrollo de la justicia y la paz en el mundo.
La crisis económica actual ha puesto al descubierto que la avaricia y la codicia han roto los nexos de sentido, separando la economía de su dimensión social en la vida humana.
Estos nexos no se podrán reencontrar más que mediante el amor, la fraternidad y la amistad, que se deben expresar no sólo en las relaciones interpersonales, sino también en la vida económica y la vida comercial, como indica muy bien la carta encíclica del Papa Benedicto XVI Caritas in Veritate.
En este contexto, es muy importante que la Iglesia se muestre como una fraternidad, un cuerpo, el Cuerpo de Cristo. La comunidad ya es un anuncio del Evangelio de Dios.
En la iniciación cristiana, con frecuencia separamos el amor y la justicia, el camino de la fe de las realidades sociales y políticas. Es urgente desarrollar una cultura de la solidaridad.
Los grandes misioneros, a lo largo de los siglos, supieron unir el anuncio audaz del Evangelio de Cristo y el compromiso por los pobres. A menudo sus gestos decían más que sus palabras.



