La economía y sus estructuras son válidas y aceptables únicamente cuando son humanas, es decir: hechas por el hombre y para el hombre. También el mundo financiero es un mundo humano, nuestro mundo, que está sujeto a la conciencia de todos nosotros; también aquí valen los principios éticos.
Dado que los hombres son, por naturaleza, seres que viven en una sociedad, una economía humana auténtica debe ser social. Debe servir a todos los miembros de la sociedad.
Una organización económica que permitiera el uso de los bienes de la tierra para servir las necesidades de unos cuantos, dejando a otros en privación total, no sería ciertamente social y por lo tanto sería inhumana. Si algunos miembros de la sociedad son prácticamente excluidos de los beneficios económicos de la sociedad y se les permite, de mala gana, lo que es estrictamente necesario para prevenir una rebelión, siendo tratados más como enemigos que tienen que ser pacificados que como miembros de derecho, el sistema económico no es humano sino monstruoso. Esta es una sociedad económica de bestias.
En la selva, en la lucha por la vida, el fuerte gana y el débil desaparece. Tal ley es inadmisible entre la gente ya que se trata de seres sociales e inteligentes. La lucha por la vida entre los seres humanos no puede significar más que una lucha colectiva contra enemigos comunes: las bestias salvajes, la ignorancia, los elementos adversos. Una economía auténticamente humana debe basarse en la cooperación para la vida.
Por otro lado, los seres humanos, si son sociales, también son libres, Y si una economía humana debe asegurar la satisfacción de las necesidades esenciales de todos los hombres, debe hacerlo sin entrometerse en el camino de la soberanía del ser humano.
La economía no debe violentar ni a la sociabilidad ni a la genuina soberanía. Una sociedad de hombres no es una manada. Una economía que establece las condiciones para el derecho a la vida mediante alistamiento, no es humana ya que va contra la naturaleza del hombre.
En la elección de los medios para enderezar una economía desordenada, deberemos escoger aquellos que respeten la soberanía del hombre.
Jerarquía
Si el fin de la economía es temporal, es por tanto también un fin social que tiene que alcanzarse socialmente. Si tiene que satisfacer las necesidades temporales del hombre, debe satisfacer las necesidades temporales de todos los hombres.
Esto aplica a todos los niveles de la jerarquía social, de acuerdo a las jurisdicciones respectivas.
Si concierne a la familia, la economía doméstica debe buscar la satisfacción de las necesidades de todos los miembros de la familia.
Englobando a la economía mundial, es importante la existencia de algunos organismos que sirvan de conexión entre las naciones, un organismo respetuoso de la autonomía de las partes constituyentes para orientar la economía mundial hacia la satisfacción de las necesidades temporales de todos los hombres. La Tierra fue creada para toda la humanidad. Pero la buena organización de una sociedad que asegure la satisfacción de los bienes temporales de todos sólo es alcanzada eficiente y completamente dentro del círculo de niveles inferiores, organismos en contacto más inmediato con los individuos.
Por tanto, en vez de sustituirse a sí mismo por la familia, de ayudar a los indigentes, el Estado debería ser más inteligente para legislar y organizar el orden económico de tal modo que la familia pueda responder por sí misma, tan perfectamente como sea posible, a todas las necesidades de los miembros que la componen. El Crédito Social descentraliza el sistema financiero. La centralización, el control del estado son la negación de la democracia.
El fin social y muy humano del organismo económico está resumido en este párrafo de Quadragesimo Anno: "El organismo social y económico será firmemente establecido y logrará su meta, cuando le asegure a todos y cada uno los bienes que le corresponden a través de la riqueza los recursos naturales, los avances tecnológicos y la organización social de los asuntos económicos."



