APLICACIÓN DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA EN ECONOMÍA
En esta era de abundancia - al servicio de la verdad plena del hombre
Capítulo 30
Un Sistema Monetario Inmoral
Poniendo al dinero en su lugar
Cuando un Peregrino de San Miguel se dirige a una audiencia que está escuchando una conferencia sobre el Crédito Social por primera vez, las palabras que surgen inmediatamente de los labios de sus oyentes son: "Esto tiene mucho sentido".
Definitivamente, el Crédito Social tiene mucho sentido porque quiere poner todas las cosas públicas en donde les corresponde.
Y, dado que es el dinero en nuestra sociedad actual, el que más se ha alejado de su propia función, el Crédito Social comienza por subyugarlo.
Subyugar al dinero es ponerlo en el lugar que le corresponde para que lleve a cabo su función de manera efectiva, organizar el sistema financiero para que el dinero alcance su objetivo.
El objetivo del dinero, su fin último como decimos en filosofía, la razón por la que el dinero fue creado, no es otra que el hacer que los bienes y servicios sean más fáciles de comercializar para que lleguen a las manos de los consumidores que los necesitan.
¿Está nuestro sistema monetario corrupto?
Si el dinero obstaculiza la venta de productos, el sistema monetario está corrupto.
Si el dinero conduce a la destrucción de hombres y productos, el sistema monetario está corrupto.
Si el dinero vuelve corruptas a las almas, el sistema monetario está corrupto.
Si el dinero es soberano y mantiene a la humanidad esclavizada, el sistema monetario está corrupto.
Ahora, el sistema monetario actual obstaculiza la venta de productos, conduce a la destrucción, crea explotadores, corrompe a las almas y esclaviza a la gente.
Obstaculiza la venta de productos
De que el dinero es un obstáculo para la comercialización de los productos no nos cabe la menor duda durante los períodos de crisis que tenemos que vivir. Los escaparates están repletos con mercancías que necesitan los consumidores. El único obstáculo para obtenerlas es la falta de dinero.
Y el dinero falta en las carteras a medida que la industria crece. A medida que una industria crece, aparece algún dinero, pero con la función de "eliminar" o cancelar el dinero ya existente.
El industrial registra el desarrollo de su empresa con el gerente del banco. Y el gerente del banco hace aparecer el dinero, lo crea. Pero este dinero debe regresar al banco para ser eliminado, para ser cancelado, sin que pase mucho tiempo, trayendo consigo el interés que ha tomado del dinero que se encuentra en circulación.
Con el prospecto del nacimiento de los productos, aparece algún dinero. Después de haberse realizado esto, este mismo dinero muere y simultáneamente trae consigo la desaparición de otro dinero viejo.
Este es un sistema corrupto en dónde, en lugar de facilitar la comercialización de los productos, se obstaculiza su venta. Un buen sistema sería aquel que pusiera más dinero frente a más productos y menos dinero frente a menos productos.
El sistema monetario actual hace exactamente lo contrario. A más productos, menos dinero frente a ellos, en virtud de este corrupto nacimiento del dinero que carga con el pecado original de tener que morir. Y morir después de haberse comido al otro dinero sin que se haya incrementado a sí mismo.
Es por esto que, mientras más desarrollado sea un país, más endeudado está – tanto deuda pública como privada. Los desiertos africanos no tienen esta situación ya que no son lugares desarrollados, pero las naciones occidentales, enriquecidas con toda clase de bienes, están endeudadas más allá de su propia riqueza, dado que, a medida que ésta aumenta, su deuda lo hace también y más rápidamente.
Por tanto, el Crédito Social frente a los productos creará un dinero exento de la pena de muerte y exento de la misión de matar al dinero viejo y así prevenirlo de obstaculizar la venta de productos. Esta es una de las características del sistema monetario del Crédito Social.
Causa de guerra
Nuestro sistema monetario actual nos conduce a la guerra
En tiempos de paz se fabrican buenas cosas. Pero nunca hay suficiente dinero para comprar todo lo que los consumidores necesitan. Es absolutamente inevitable que llegue un día en que la industria fabrique cosas no tan buenas que los consumidores no desean comprar, pero que los gobiernos las comprarán. Esta fabricación de artículos indeseables será la que ponga el dinero en manos de los consumidores. Y los consumidores con este dinero comprarán todos los buenos artículos que permanecieron en las vitrinas en tiempos de paz.
Se entiende que los artículos indeseables son los cañones y todos los demás instrumentos de destrucción. Pero para que los gobiernos adquieran todo esto, deben ser capaces de utilizarlos. Lógicamente se requiere de una guerra.
Los hechos lo muestran
Los buenos productos se han estado vendiendo desde que la guerra comenzó. Y se han estado vendiendo por el dinero que salió de la producción de guerra. Sin las industrias de guerra, las industrias de paz no venderían sus productos.
Con el dinero escaso en tiempos de paz y abundancia, se debe iniciar una guerra de tiempo en tiempo para permitir la venta de todos los productos que se han rezagado durante mucho tiempo.
¿Acaso no hay mucha gente que le da la bienvenida a la guerra que representa el mejor remedio contra el desempleo? Los desempleados, que son las víctimas de las políticas de restricción del dinero, obtienen su pan diario a través de la paga del soldado. Sin una crisis precedente, indudablemente sería muy difícil encontrar soldados para la guerra.
Nuestro sistema de restricción del dinero, por tanto, nos conduce a la guerra. El Crédito Social, que pondría suficiente dinero en circulación en tiempos de paz, destruiría muchas causas de guerra.
Crea explotación
El sistema monetario actual crea explotadores. Ya lo hemos visto. Y seguiremos haciéndolo. Y esto es fácil de explicar.
Los desempleados son gente explotada. Y el desempleo es inevitable con la restricción del dinero, dado que la industria cierra sus puertas.
Los dueños de casas, granjas, negocios, industrias, quienes ven cómo les son quitados sus bienes por el sistema monetario de restricción, son explotados.
Los jóvenes, quienes no pueden tener una vida decente ni poder iniciar sus propias familias a causa del sistema de restricción y de guerra, están siendo explotados.
Los padres, quienes debido a la misma causa, no pueden dar una buena educación a sus hijos y criarlos adecuadamente, están siendo explotados.
Los estadistas, maestros, políticos, miembros del Parlamento a quienes el sistema les quita su libertad, están siendo explotados.
Los contribuyentes, quienes pagan intereses exorbitantes al banco, están siendo explotados.
Todas las almas nobles que inmolan sus ideales frente a un salario para obtener un mínimo estándar de vida, están siendo explotadas.
Y todos estos explotados son víctimas del sistema monetario de restricción.
El sistema monetario actual, por tanto, favorece la explotación en todas sus formas.
Corrompe almas
El sistema monetario actual corrompe infinidad de almas.
Hay quienes están preparados para acallar sus conciencias para ganarse la vida. Hay quienes son capaces de asesinar a sus vecinos con tal de vivir en el sistema monetario actual.
¿Cuántos hombres de negocios no les han robado a sus competidores al no soportar la competencia? ¿Cuántos profesionistas no han inmolado su ciencia y su arte en los altares del confort y el deseo de vivir de acuerdo a su rango? ¿Cuántos servidores públicos no han vendido a su país con tal de obtener un poco de seguridad para ellos mismos? Y todos estos guardianes de nobles principios están listos a encoger el absoluto a nivel de sus vidas cómodas.
La corrupción de las almas es tan profunda debido al sistema monetario de restricción, que se ha convertido en una ley moral, en una filosofía de ganar dinero como única meta de la vida. Será educado para ganar más dinero. Escogerá tal o cual profesión porque pagan más. Dejará a su esposa y a sus hijos para ganarse la vida. Aprenderá nuevas técnicas de venta para sacar más por menos. Asesinará a su vecino porque usted tiene que vivir. No demos dinero por nada, solamente se harían más flojos. El dinero debe ganarse dolorosamente, de otro modo, los hombres no amarán al buen Dios. Negocios son negocios. Haga que su familia sufra por hacer el dinero a un lado. No se deben mezclar los negocios con la vida privada, esta es una excusa para todos los tipos de traición, etc., etc., etc.
Todos estos falsos preceptos son utilizados con frecuencia porque el dinero es escaso. Es de esta forma en que el sistema monetario actual mantiene a la humanidad esclavizada. La persona humana se postra en adoración del becerro de oro que ha tomado el lugar de Dios. El principal objeto de su preocupación es el dinero.
Desviado de su fin
El sistema monetario está organizado a favor de otros objetivos que el propio.
El sistema monetario debe tener un solo objetivo que es: hacer que la venta de productos sea fácil. Eso es todo.
Un sistema monetario que pretenda alcanzar otros objetivos es nocivo. De la misma forma en que un auto que está hecho para transportar pasajeros, pretendiera utilizarse para calentar una casa, sería un mal auto y un pésimo calentador.
Es el auto el que transporta. Es el calentador el que calienta. El auto que está bien diseñado para su objetivo – y que es el proporcionar un buen transporte – es un buen auto. El calentador que está diseñado para cumplir su objetivo – calentar - es un buen calentador. No pidamos entonces algo diferente que el cumplimiento de los objetivos para lo cual fueron diseñados y hagamos lo necesario para que se cumplan.
El Crédito Social subyuga al dinero
¿Qué es lo que las modernas reformas proponen para remediar este inconveniente sistema monetario?
Nada. Absolutamente nada. En general, los reformadores reforman todo menos el dinero.
Y los reformadores que sugieren reformas monetarias se cuidan de especificar de qué tratan dichas reformas.
Únicamente los Peregrinos de San Miguel abogan por dinero sólido, basado en la riqueza real, en un crédito libre de deuda y que llegue a los consumidores.
Así, el dinero facilitaría la comercialización de los productos, ya no nos conduciría a la guerra, pondría a trabajar a la producción para satisfacer las necesidades de las familias, destronaría a los explotadores, liberaría a los hombres de su esclavitud y, consecuentemente, favorecería la práctica de la virtud, dado que la virtud involucra a hombres libres.
Capítulo 31
LA APLICACIÓN DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA COLOCA AL DINERO DONDE LE CORRESPONDE
Los Peregrinos de San Miguel son apasionados porque entienden la importancia de la reforma que predican. La implementación del Crédito Social, que aplica las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia en Economía, marcaría un enorme precedente en la historia. El Crédito Social propone una nueva concepción de las finanzas, del sistema monetario. El Crédito Social definitivamente liberaría a la sociedad de los problemas puramente financieros. El Crédito Social haría que cada ser humano se beneficiara del progreso, haría de cada ciudadano un accionista, miembro de la sociedad, con derecho a reclamar su parte correspondiente de la producción del país.
La producción financiada automáticamente
Hoy día, cuando no hay dinero, se detiene la producción aún cuando existan necesidades urgentes, se despide a la gente y no se hace nada.
Hoy día, cuando no hay dinero, los municipios hacen a un lado las obras urgentes requeridas por la población, aún cuando hay todo lo que se necesita para ello – mano de obra y materiales.
Actualmente, cuando el dinero no está presente, se para la construcción, a pesar de las familias que no tienen casa, a pesar de tantos albañiles, carpinteros y plomeros que están esperando pacientemente a ser contratados.
El Crédito Social cambiaría todo esto radicalmente. El Crédito Social rechaza la sujeción de las finanzas. Y le proclama al mundo entero: Es el dinero el que debería de emitirse de acuerdo a la producción real y no la producción la que debería estar de acuerdo al dinero.
La producción es algo concreto y real: viviendas, alimentos, vestido, calzado, medios de transportación. La producción también son los sistemas de agua, el alcantarillado, las calles, las banquetas, así como las escuelas, los hospitales y las iglesias.
Pero el dinero, ¿qué es? Es una abstracción, una unidad de medida y no es una realidad ni una mercancía. El dinero son cifras en discos de metal o en pedazos de papel o en libros de contabilidad. Son cifras aceptadas como medios de pago.
Dado que son formas de pago, si se quiere que la producción siga adelante, estas cifras deben inscribirse para lograrlo y no los bienes restringirse debido a la carencia de estas cifras.
La escasez de empleados o materiales para la producción es comprensible. Pero la escasez de cifras para movilizar a estos empleados y a estos materiales es incomprensible e inadmisible en una sociedad conformada por seres humanos inteligentes.
El dinero como un servidor
El Crédito Social descorre el velo que ha guardado al dinero como algo casi sagrado e intocable. Hace al dinero un simple sirviente y no el amo – un dios que dicta, permite o prohíbe.
El Crédito Social sostiene que: Todo lo que es físicamente posible y legítimamente requerido, debe, por este mismo hecho, ser financieramente posible.
Si es posible construir casas, caminos y alcantarillados, debe ser financieramente posible pagar por el trabajo y los materiales necesarios para ello.
Si esto no es posible, entonces debemos aceptar que es el sistema monetario el que está siendo el amo del hombre y no el hombre su amo.
Y dado que el dinero no consiste en otra cosa que unas cifras acuñadas o impresas o inscritas en un libro de contabilidad, es más que estúpido y absurdo, resulta criminal dejar a las familias sin vivienda, a los poblados sin servicios públicos por la falta de estas cifras.
Un sistema contable justo
Bajo el sistema de Crédito Social, toda la nueva producción sería financiada por nuevos créditos y no por créditos atados a la producción ya existente. Y los créditos emitidos de acuerdo a las necesidades de producción serían retirados y cancelados a medida que el consumo tiene lugar.
En otras palabras, el sistema monetario sería meramente un simple sistema de contabilidad, pero justo, en concordancia con las condiciones existentes. El dinero incrementaría de acuerdo a la producción y desaparecería de acuerdo al consumo.
Bajo un sistema de Crédito Social, la deuda pública resultaría impensable. ¿Qué país que provea su propia riqueza tendría necesidad de representarla a través de una deuda? ¿Cómo es posible que un país cargue con el gran peso de diversas deudas debidas a la producción, a menos que tanto los caminos, alcantarillados y edificios públicos fueran construidos por países extranjeros?
Las depresiones, las privaciones frente a las posibilidades, son los frutos de un sistema financiero falso que domina en lugar de servir. Y estos malos frutos desaparecerían bajo un sistema financiero sólido, bajo un sistema de Crédito Social.
Financiando la distribución
Financiar la producción no es suficiente. Los bienes y servicios deben llegar a quienes los necesitan. De hecho, la única razón para la existencia de la producción es satisfacer las necesidades.
La producción debe ser distribuida. ¿Cómo es distribuida actualmente y cómo lo sería bajo un sistema de Crédito Social?
Actualmente, los productos se ponen a la venta bajo ciertos precios. Quienes tienen el dinero los compran pagando por ellos la suma requerida. Este método le permite a quienes pueden pagar, comprar los bienes. El Crédito Social no cambiaría este método de distribución para nada ya que es flexible y bueno – siempre y cuando, los individuos que tienen las necesidades tengan también el suficiente poder adquisitivo para satisfacerlas.
El poder adquisitivo en las manos de quienes tienen las necesidades: es precisamente aquí que el sistema actual es defectuoso y es este defecto el que pretende corregir el Crédito Social.
Cuando la producción es financiada, funciona. Cuando funciona, distribuye dinero que es usado para financiarla. El dinero es así distribuido en forma de salarios, ganancias y dividendos industriales que constituyen el poder de compra de quienes reciben estas compensaciones. Pero hay algunas fallas en el presente sistema:
El poder de compra ajustado a los precios
En primer lugar, la industria nunca distribuye el poder de compra en la misma tasa en la que genera los precios.
Cuando un producto terminado es puesto en el mercado, viene ya etiquetado con un precio. Pero parte del dinero incluido en este precio fue probablemente distribuido seis meses o un año antes. Otra parte se distribuirá únicamente hasta que el producto se venda y el comerciante obtenga su ganancia. Otra parte se distribuirá en diez años (probablemente) cuando el desgaste de la maquinaria se haga evidente en el precio – al ser reemplazada por maquinaria nueva, etc.
Hay individuos que reciben el dinero pero no lo gastan. Este dinero está incluido en los precios, pero no es el poder de compra de quienes necesitan los bienes.
El pago de los préstamos a corto plazo y el sistema fiscal actual hacen mayor aún la brecha entre los precios y el poder de compra. De aquí la acumulación de productos, el desempleo y demás inconvenientes.
El Crédito Social pondría orden a este caos. Dado que considera al dinero como un sistema contable, constantemente ajustaría la suma de los precios y la suma del poder de compra para que estuvieran balanceados. Esto implicaría procedimientos contables simples para lograr tal balance.
Un dividendo para el progreso
En segundo lugar, el sistema de producción no distribuye el poder de compra a cada uno. Lo distribuye sólo a quienes están empleados en la producción. Y mientras más máquinas son utilizadas en la producción, menos horas hombre se requieren. La producción aumenta pero el empleo decrece. Así que hay un conflicto entre el progreso, que elimina la necesidad de trabajo humano, y el sistema, que distribuye el poder de compra únicamente a quien está empleado.
Pero todos tienen el derecho a la vida. Y todos tienen derecho a satisfacer las necesidades básicas para vivir. Los bienes terrenos fueron creados por Dios para todos los hombres y no sólo para quienes estuvieran empleados o tuvieran posibilidades de serlo.
Esto es lo que el Crédito Social haría y es lo que precisamente el sistema actual no hace. Sin molestar al sistema de pagos por el trabajo, distribuiría a cada individuo un ingreso periódico, llamado "dividendo social" – un ingreso ligado al individuo como tal y no al empleo.
Y en la medida en que el progreso libere cada vez más a la gente del empleo, el dividendo jugaría una parte muy importante en el poder de compra. El dividendo les permitiría a todos disfrutar de los frutos del progreso. Esto sería considerando a todos los ciudadanos como accionistas teniendo derecho a su parte de la producción abundante como resultado del progreso – que es un bien capital – y no como resultado del trabajo individual que es retribuido mediante sueldos y salarios.
De aquí, florecería la libertad, la libertad para que los individuos se desarrollen como seres humanos, sin estar constantemente obligados a buscar empleo, a producir bienes superfluos o a fabricar todo lo que ayuda a la destrucción, como en la industria de guerra.
Les pondría fin a las preocupaciones perpetuas sobre el futuro, especialmente en un país donde existen bienes tan abundantes el día de hoy como lo serán mañana. ¡Qué descanso en la vida de los individuos y las familias!



