Se realizó con gran éxito en Ecuador, el I Encuentro de Formación Católica. En el marco de este evento les presentamos la primera parte de la magistral conferencia de S.E.R. Mons. Atanasio Schneider, Obispo auxiliar de Astaná, Kazajistán.
Cuando no hay batalla, no hay cristiandad. Cuando no hay batalla, no hay verdadera Iglesia de Dios, no hay verdadera Iglesia Católica. El Concilio Vaticano II nos enseña :
"A través de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas, que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el día final. Enzarzado en esta pelea, el hombre ha de luchar continuamente para acatar el bien, y sólo a costa de grandes esfuerzos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de establecer la unidad en sí mismo. "(Gaudium et spes, 37). Esta dramática situación de "todo el mundo [que] está en poder del maligno" (1 Jn 5 :19 ; ver 1 Pedro 5 : 8) hace que la vida del hombre sea una batalla. (véase Catecismo de la Iglesia Católica, 409)
La Palabra de Dios nos enseña : "Lucha la noble lucha de la fe, apodérate de la vida eterna, para la que fuiste llamado" (1 Timoteo 6 :12). La vida cristiana es de hecho una guerra. San Pablo escribió que "luchamos" contra los poderes de la oscuridad. "porque no entablamos el combate contra una criatura humana, sino, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra las fuerzas espirituales del mal [que están] en las regiones del aire" (Efesios 6 :12).
Santo Tomás de Aquino explica el significado del término bíblico "mundo" y "presente edad maligna" : "Nuestro Señor consuela a los discípulos usándose a sí mismo como ejemplo de alguien que ha sufrido la persecución de los opresores, diciendo :" Si el mundo os odia " sabed que a mí me ha odiado primero que a vosotros "(Jn 15 :18). Y entonces nuestro Señor predice que serán odiados : "Y sereís odiados por todas las naciones" (Mt 24 : 9) ; "Felices sereís cuando os odien los hombres" (Lc 6 :22). Este pensamiento es un gran consuelo para los justos para que puedan soportar persecuciones valientemente. Según Agustín, los miembros no deberían considerarse más grandes que la Cabeza, ni negarse a ser parte de su cuerpo al no estar dispuestos a soportar con su Cabeza el odio del mundo. (Tracto en Io., 87, 2). El mundo puede tener dos significados. Primero un buen significado, para aquellos que llevan una buena vida en el mundo : "Dios estaba reconciliando el mundo consigo en Cristo" (2 Cor 5, 19). En segundo lugar, puede tener un sentido del mal, es decir, aquellos que aman al mundo : "El mundo entero está en poder del maligno" (1 Jn 5 :19). Y así todo el mundo odia al mundo entero, porque aquellos que aman el mundo, y están diseminados por todo el mundo, odian al mundo entero, es decir, a la Iglesia del bien, que se ha establecido en todo el mundo. Ahora él menciona un segundo punto para su consuelo, y esto se basa en la razón por la cual son odiados. Primero, nuestro Señor da la razón por la cual algunos son amados por el mundo ; en segundo lugar, por qué los apóstoles son odiados por el mundo. La razón por la cual algunas personas son amadas por el mundo es porque son como el mundo : "Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo" (Jn 15 :19). Y así el mundo, es decir, los que aman al mundo, aman a los que aman al mundo. En consecuencia, nuestro Señor dice : "Si fuerais del mundo", es decir, seguidores del mundo, "el mundo amaría lo suyo", porque serías propio y como él : "El mundo no puede odiaros : en cambio a Mi me odia "(Jn 7 : 7). "Ellos son del mundo, por eso hablan [según el espíritu] del mundo, y el mundo los escucha" (I Jn 4 : 5). Ahora Él da la razón por la cual el mundo odia a los apóstoles, lo cual se debe a que son diferentes del mundo. Él dice : "pero, porque no soís del mundo, sino que Yo os elegí [sacándoos] del mundo, por esto el mundo os odia" (Jn 15 :19). (Expositio in evangelium beati Ioannis, II pars, cap 15, lectio 4).
El Catecismo de Baltimore nos enseña : "Somos llamados soldados de Jesucristo para indicar cómo debemos resistir los ataques de nuestros enemigos espirituales y asegurar nuestra victoria sobre ellos siguiendo y obedeciendo a Nuestro Señor. Tenemos buenas razones para nunca avergonzarnos de la Fe Católica porque es la Fe de Siempre, establecida por Cristo y enseñada por Sus Apóstoles ; es la Fe por la que incontables Santos Mártires sufrieron y murieron ; es la Fe que ha traído la verdadera civilización, con todos sus beneficios, al mundo, y es la única Fe que verdaderamente puede reformar y preservar la moral pública y privada. Deberíamos conocer los misterios principales de la fe y los deberes de un cristiano... porque como no se puede ser un buen soldado sin conocer las reglas del ejército al que pertenece y comprender los mandatos de su líder, tampoco se puede ser un buen cristiano sin conocer las leyes de la Iglesia y comprender los mandamientos de Cristo. Con la expresión "estos días malvados" nos referimos a la era o siglo actual en el que vivimos, rodeados por todos lados de incredulidad, falsas doctrinas, malos libros, malos ejemplos y tentaciones en todas sus formas "(3 parte, lección 15).
En el tiempo de los Padres de la Iglesia, los cristianos eran conscientes de ser soldados espirituales de Cristo y de luchar por la verdad aun a riesgo de su propia vida. Tertuliano escribió : "Fuimos llamados a la guerra del Dios viviente, aun cuando respondimos de acuerdo con las palabras del Sacramento, como por ejemplo : el voto bautismal de obediencia a Cristo" (Mart., 3, 1) y San Cirilo de Jerusalén les dijo a los catecúmenos : "Deben estar inscritos en el ejército del Gran Rey" (Catech. 3, 3).
El deber cristiano de luchar contra el pecado, los errores y las tentaciones del mundo incluye también la lucha contra los errores dentro de la Iglesia, es decir, la lucha contra la herejía y la ambigüedad en la doctrina. San Ignacio de Loyola es uno de los maestros más elocuentes de la verdad acerca de la Iglesia militante. Él escribe en su libro de los Ejercicios Espirituales : "Considera la guerra que Jesucristo trajo del cielo a la tierra". La gente está acostumbrada a la idea de que Nuestro Señor Jesucristo vino a traer la paz. Sin embargo, San Ignacio con toda naturalidad comienza la meditación diciendo : "Considera la guerra que Jesucristo trajo del cielo a la tierra".
Un verdadero caballero espiritual católico del siglo XX, como lo es Plinio Correia de Oliveira, un laico brasileño que dedicó toda su vida a defender a la Santa Madre Iglesia de los ataques espirituales y la infiltración del espíritu no cristiano de la revolución, el modernismo y el comunismo, dijo : "Cada hombre nace soldado, aunque no todos los soldados usarán sus brazos. Sí, todos los hombres nacen soldados porque, como dice la Escritura, Militia est vita hominis super terram [La vida del hombre sobre la tierra es una Milicia] (Job 7 : 1). Nuestra vida es una lucha, y así es como debemos considerarla ante todo. Un hombre nace soldado en el primer momento en que ve la luz natural. Luego, cuando es bautizado, recibe la luz de la gracia y nace por segunda vez, ahora en la vida sobrenatural, convirtiéndose en un soldado en su defensa. Además, la Iglesia tiene un sacramento especial que confirma a un hombre como soldado en el pleno sentido de la palabra. Es el sacramento de la Confirmación. No todos los soldados usan sus armas en el campo de batalla, pero quien lo hace es privilegiado. Como el deber del soldado es luchar, cuando toma las armas para entrar en la batalla se convierte en un privilegiado. Imagine un pintor que no pinta, un músico que no puede hacer música, un cantante que no puede cantar, un profesor que no puede dar clases, un diplomático al que no le permiten participar en la política." (Plinio Correia de Oliveira).
"Nuestro Señor Jesucristo, Rey de la Iglesia Católica, viene a pedirnos que nos unamos a su Guerra Santa dentro de la Iglesia contra el progresismo, y dentro del Estado, contra el comunismo. Y nos pide que peleemos y que no seamos blandos ni indiferentes ante esta lucha, sino que libremos la batalla con toda nuestra alma "." Por supuesto, San Ignacio no habla sobre el progresismo. Y ya que su meditación está destinada a todos los tiempos, se refiere genéricamente al mundo, el diablo y la carne, que son las causas de todos los errores en todo momento, en los que simplemente cambian de nombre. En su tiempo, el error fue el protestantismo, apoyado por personas que se llamaban a sí mismos católicos pero que en el fondo eran protestantes y que trabajaban para el protestantismo dentro de la Iglesia Católica. En la esfera civil, esas personas tienden a eliminar todas las desigualdades sociales y políticas. En otras palabras, fueron precursores de la Revolución Francesa" (Plinio Correia de Oliveira).
Poseemos afirmaciones muy aptas e impresionantes de los Papas de los tiempos modernos sobre la característica militante esencial de la Iglesia. El Papa León XIII enseñó : "Las fuerzas enemigas, inspiradas por el espíritu del mal, eternamente libran una guerra contra el nombre cristiano. Unen sus fuerzas en este empeño con ciertos grupos de hombres cuyo propósito es subvertir las verdades divinamente reveladas y desgarrar el tejido mismo de la sociedad cristiana con desastrosas disensiones. De hecho, la cantidad de daño que estas cohortes, por así decirlo, han infligido a la Iglesia es bien conocida. Y, sin embargo, el espíritu de todos los grupos anteriores hostiles a las instituciones católicas ha vuelto a la vida en ese grupo llamado la secta masónica, que, fuerte en recursos humanos y económicos, es el líder en una guerra contra todo lo sagrado. "(León XIII, Encíclica Inimica vis, 8 de diciembre de 1892).
"Hijos amados, levantémonos y peleemos valientemente las batallas del Señor. Que el número, la audacia y la fuerza del enemigo no te atemoricen, porque Dios es más fuerte que ellos ; si Dios es para ti, ¿quién puede estar en contra de ti ? Redobla tus oraciones para que Dios pueda estar contigo en una mayor abundancia de gracia, luchando y triunfando contigo. Acompañen sus oraciones con la práctica de las virtudes cristianas, especialmente la caridad hacia los necesitados. Busquen las misericordias de Dios con humildad y perseverancia, renovando cada día las promesas de su bautismo "(León XIII, Encíclica Custodi di quella fede, 8 de diciembre de 1892).
« Por estas causas, no sólo es la Iglesia sociedad perfecta y mucho más excelente que cualquier otra sociedad, sino que más le ha impuesto su Fundador la obligación de trabajar por la salvación del linaje humano como un "ejército formado en batalla" (Cant. 6 : 9). Esta composición y conformación de sociedad cristiana de ningún modo se puede mudar, y tampoco es permitido a cada uno vivir a su antojo o escoger el modo de pelear que más le agrade » (León XIII, Encíclica Sapientiae christianae, 17). « Fuera de que no querer defender a Cristo peleando, es militar en las filas de sus enemigos ; y Él nos asegura que no reconocerá por suyos delante de su Padre en los cielos a cuantos rehusaron confesarle delante de los hombres de este mundo. » (Lc 9 :26) (ib., 43).
"Porque los enemigos, según que muchos de ellos confiesan públicamente y aun se glorían de ello, se han propuesto a todo trance destruir hasta los cimientos, si fuese posible, de la religión católica, que es la única verdadera. Con tal intento no hay nada a que no se atrevan, porque conocen bien que cuanto más se amedrente el valor de los buenos, tanto más desembarazado hallarán el camino para sus perversos designios. Y así, los que tan bien hallados están con la prudencia de la carne ; los que fingen no saber que todo cristiano está obligado a ser buen soldado de Cristo ; los que pretenden llegar, por caminos muy llanos y sin exponerse a los azares del combate, a conseguir el premio debido a los vencedores, tan lejos están de atajar los pasos a los malos que más bien les dejan expedito el camino." (Ibid., 41, 42).
San Pío X describe la situación real del mundo a comienzos del siglo XX como duramente hostil a Cristo y su verdad : "Porque en verdad," las naciones se enfurecieron y los pueblos imaginaron cosas vanas "(Ps.ii. 1.) contra su Creador, tan frecuente es el clamor de los enemigos de Dios : "Apártate de nosotros" (Job xxi., 14). Y como podría esperarse, encontramos extinguido entre la mayoría de los hombres todo respeto por el Eterno Dios.... Tal es, en verdad, la audacia y la ira empleadas en todas partes en la persecución de la religión, en la lucha contra los dogmas de la fe, en un esfuerzo descarado para desarraigar y destruir todas las relaciones entre el hombre y la Divinidad. Mientras que, por otro lado, y esto según el mismo apóstol es la marca distintiva del Anticristo, el hombre se ha puesto con temeridad infinita en el lugar de Dios, elevándose a sí mismo por encima de todo lo que se llama Dios ; de tal manera que, aunque no puede extinguir por completo todo el conocimiento de Dios, ha despreciado la majestad de Dios y, por así decirlo, ha hecho del universo un templo en el que él mismo debe ser adorado. "Se sienta en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios" (II, Thess. Ii., 2). (Pío X, Encíclica E supremo apostolatu, 4 de octubre de 1903, 4-7). "Somos de la opinión de que el ejemplo brillante de los soldados de Cristo tiene mucho más valor en la ganancia y santificación de las almas que las palabras de los tratados profundos" (Pío X, Encíclica Editae Saepe, 26 de mayo de 1910, 4).
El Papa Pío XI nos enseña : "Los incrédulos y enemigos de la fe católica, cegados por la presunción, pueden de hecho renovar constantemente sus ataques violentos contra el nombre cristiano, pero al arrancar del seno de la Iglesia militante a aquellos a quienes mataron, se vuelven los instrumentos de su martirio y de su gloria celestial. No menos bellas que verdaderas son las palabras de San León el Grande : "La religión de Cristo, fundada en el misterio de la Cruz, no puede ser destruida por ningún tipo de crueldad ; las persecuciones no la debilitan, al contrario fortalecen a la Iglesia. El campo del Señor está siempre madurando con nuevas cosechas, mientras que los granos sacudidos por la tempestad se arraigan y se multiplican "(Homilía en la canonización de John Fisher y Thomas More, 19 de mayo de 1935).
Pío XII explica que la militancia espiritual sigue siendo una marca siempre válida y real de la Iglesia : "Pertenecemos a la Iglesia militante ; y ella es militante porque en la tierra los poderes de las tinieblas están siempre inquietos por conseguir su destrucción. No solo en los lejanos siglos de la Iglesia primitiva, sino a través de las edades y en nuestros días, los enemigos de Dios y la civilización cristiana se atreven a atacar el dominio supremo del Creador y los sacrosantos derechos humanos" (Discurso para la inauguración de el nuevo Pontifical North American College, 14 de octubre de 1953).
El Cardenal Karol Wojtyla (el futuro Papa Juan Pablo II) en un discurso durante el Congreso Eucarístico en 1976 en Filadelfia en los Estados Unidos de América dijo :
« Estamos ahora ante la confrontación histórica más grande que los siglos jamás han conocido. No creo que el ancho círculo de la Iglesia estadounidense ni el extenso círculo de la Iglesia universal se den clara cuenta de ello. Estamos ante la lucha final entre la Iglesia y la anti-Iglesia ; entre el Evangelio y el anti-Evangelio, entre Cristo y el anti-Cristo. Pero es una lucha que descansa dentro de los planes de la Divina Providencia, y es un reto que la Iglesia entera tiene que aceptar y afrontarlo con valentía. El Papa Juan Pablo II indicó la raíz espiritual de este conflicto : "Esta batalla contra el diablo que caracteriza al Arcángel Miguel todavía está en efecto, porque el diablo todavía está vivo y trabajando en el mundo. De hecho, el mal que está en él, el desorden que vemos en la sociedad, la infidelidad del hombre, la fragmentación interior de la que es víctima, no son meramente las consecuencias del pecado original, sino también el efecto de la actividad oscura y de infestación de Satanás, de este saboteador del equilibrio moral del hombre "(Discurso pronunciado el 24 de mayo de 1987 en Monte Gargano).
El Papa Benedicto XVI habló sobre la necesidad de la batalla contra el mal en nuestros días : "Hoy la frase ecclesia militans está pasada de moda, pero de hecho podemos entender cada vez más que es verdadera, que contiene la verdad. Vemos cómo el mal desea dominar en el mundo y que es necesario luchar contra el mal. Vemos que lo hace de muchas maneras : la crueldad, a través de las diferentes formas de violencia, pero incluso disfrazada de buena y por lo tanto socavando los fundamentos morales de la sociedad. San Agustín dijo que toda la historia es una lucha entre dos amores : el amor a uno mismo hasta el punto de despreciar a Dios ; y el amor de Dios hasta el punto de despreciarse a sí mismo, en el martirio. Estamos atrapados en esta lucha ". (Discurso a los Cardenales, 21 de mayo de 2012).
Poseemos un texto impresionante del siglo III, que hace un ardiente llamado a permanecer siempre como un buen soldado de Cristo : "Considera esto justamente conmigo : ¿Cuándo ha necesitado Cristo de tu ayuda ? Ahora, cuando el malvado ha jurado la guerra contra su novia ; ¿o en el tiempo por venir, cuando reinará victorioso, sin necesidad de ayuda adicional ? ¿No es evidente para alguien que tiene incluso la menor comprensión, que es ahora ? Por lo tanto, con toda buena voluntad apresurate en el momento de la presente necesidad de luchar al lado de este buen Rey, cuyo carácter es dar grandes recompensas después de la victoria. "(Epistola Clementis ad Iacobum 4).
Nuestras armas son las armas de la justicia, y estas son las armas en primer lugar de la oración y de una vida santa, las armas de la ayuda espiritual de los Santos Ángeles, las armas de la Ciencia Sagrada, de la Sagrada Apologética, las armas de justas y honestas protestas individuales y colectivas contra la descristianización y la degradación moral de la sociedad.
Necesitamos urgentemente una nueva "Enchiridion militia christianae", un manual de la batalla espiritual cristiana, un libro que el humanista Erasmus de Rotterdam escribió a principios del siglo XVI. Necesitamos una nueva apologética con el título : "El triunfo de la Santa Sede y de la Iglesia contra los ataques de los innovadores", un libro que el futuro Papa Gregorio XVI escribió en 1799 durante los ataques masónicos de la Revolución Francesa contra la Iglesia.
Ya en 1946 el Papa Pío XII hizo el siguiente análisis muy apropiado y realista de la situación espiritual del mundo y de la Iglesia en nuestros tiempos : "El tema, contra el cual el adversario dirige sus asaltos en nuestros días, abierta o insidiosamente, no es más, como solía ser en el pasado, el uno o el otro elemento particular de la doctrina o la disciplina, pero la totalidad de la fe y la moral de los cristianos hasta sus últimas consecuencias. Es una cuestión de un sí completo o de un no completo. En tales circunstancias reales, un verdadero católico debe permanecer con mayor firmeza y seguridad sobre la base de su fe y demostrarlo con sus obras "(Discurso a los jóvenes de la Acción Católica Italiana, 20 de abril de 1946).
El beato John Henry Newman hizo la siguiente declaración alentadora sobre el triunfo de la Iglesia en medio de la batalla contra el mal y el mundo : "No es algo nuevo entonces con la Iglesia, en tiempos de confusión o ansiedad, cuando abundan las ofensas, y el enemigo está a sus puertas, que sus hijos, lejos de estar consternados, o más bien de gloriarse en el peligro, como los hombres vigorosos se regocijan en las pruebas de su fuerza ; no es algo nuevo, digo, que ellos salgan a hacer su trabajo, como si estuviera en los días más dulces de su prosperidad.... Tenemos sobre nosotros los augurios del éxito en los recuerdos del pasado ; leemos en nuestros estandartes los nombres de muchos antiguos campos de batalla y de gloria ; somos fuertes en la fuerza de nuestros padres, y queremos hacer, en nuestra humilde medida, lo que los santos han hecho antes que nosotros. [...] No necesita heroísmo en nosotros para enfrentar un momento como este, y para tenerlo en cuenta ; porque somos católicos Tenemos la experiencia de mil ochocientos años.... No es una o dos o una docena de derrotas, si las tuviéramos, lo que revertiría la majestad del Nombre Católico "(Discursos a las congregaciones mixtas, Discurso 12. Perspectivas del misionero católico).
Como soldados de Cristo, todos los católicos deberían estar siempre conscientes del hecho de que pertenecen al ejército de los ganadores, porque "Christus vincit", y como San Juan Crisóstomo concisamente formuló : "Es más fácil eliminar el sol, que destruir la Iglesia " (Hom. En Is. 7). Que la siguiente exhortación de San Juan Crisóstomo nos dé coraje y nuevo celo en la batalla Santa por Nuestro Señor y Su Iglesia en estos tiempos oscuros y tempestuosos :
"Nadie puede separar lo que Dios ha unido". Si, hablando de hombre y mujer, dice : "Por esto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una carne. ¡Pues bien ! ¡Lo que Dios juntó, el hombre no lo separe ! " (Mt 19 : 5-6). Si no puedes disolver el matrimonio, cuánto menos podrás romper la Iglesia de Dios. Puedes pelear con ella ; no podrás dañar el objeto de tu ataque. Pero mientras me haces más ilustre, estás minando tu propia fuerza luchando contra mí. Es difícil para ti patear contra un aguijón agudo. No le quitas el filo, pero haces tus propios pies ensangrentados ; y las olas no se rompen en la roca, sino que se disuelven en espuma. No hay nada más poderoso que la Iglesia, hombre ; deja de luchar contra ella, no sea que ella domine tu fuerza. El salario no es una guerra contra el cielo. Si peleas contra un hombre, conquistas o eres conquistado. Pero si peleas contra la Iglesia, no puedes conquistar. Porque Dios es más fuerte que todos. "¿Provocamos al Señor a celos ?" (1 Corintios 10 :22) ¿Somos más fuertes que Él ? ¿Quién se aventurará a subvertir el orden que Dios ha establecido ? Tú no conoces Su poder. Él mira hacia la tierra y la hace temblar. Él ordena, y lo que fue sacudido se vuelve firme. Si Él puede establecer en paz una ciudad desgarrada por facciones, ¡cuánto más podrá restablecer la Iglesia ! La Iglesia es más fuerte que el cielo. "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Mt 24 :35). ¿Qué palabras ? "Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mt 16 : 18). Si desconfías de las palabras, cree en los hechos. ¡Cuántos tiranos han deseado obtener lo mejor de la Iglesia ! ¡Cuántos malvados, valentones, colmillos de animales salvajes y espadas afiladas no han existido ! Sin embargo, no han tenido éxito. ¿Dónde están los opresores ? El silencio y el olvido han pasado por encima de ellos. Pero, ¿dónde está la Iglesia ? Es más deslumbrante que el sol. Sus actos ya no existen, los de Ella son inmortales. Ahora, si son pocos, no fueron conquistados, ¿cómo los superarán, ahora que el mundo está lleno del servicio de Dios ? "El cielo y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará" (Mt 24 :35) (Homilía ante exilio, 1-2).


